Este 2025, la Escuela Carlos Pereyra fue sede de los Juegos Interjesuíticos en su edición 52, una justa deportiva que reunió a estudiantes de siete colegios jesuitas de México en una celebración de esfuerzo, talento, espíritu competitivo y fraternidad.
Este evento anual, organizado por la Red de Colegios Jesuitas en México, tiene como objetivo principal fomentar la convivencia y el sentido de comunidad entre los distintos colegios, a través de una competencia sana en diversas disciplinas deportivas. En esta edición, más de mil estudiantes participaron en deportes como fútbol, básquetbol, vóleibol, animación, natación, atletismo, tochito bandera y rugby.
Durante cuatro días, los equipos representativos de cada colegio portaron con orgullo sus colores y escudos en la cancha, dando lo mejor de sí mismos con entrega, disciplina y pasión. Aunque la competencia estuvo presente en cada partido, el ambiente de hermandad y compañerismo fue la esencia que marcó cada encuentro.
La historia de los Interjesuíticos se remonta a 1971, cuando J. Miguel Buch propuso por primera vez este encuentro deportivo entre colegios de la red jesuita. Desde entonces, se ha convertido en una tradición esperada por generaciones de estudiantes, no solo por la oportunidad de competir, sino por la experiencia inolvidable que representa convivir con jóvenes de otras ciudades y contextos, unidos por una misma formación ignaciana.
Las escuelas participantes en esta edición fueron:
- Colegio Ibero Tijuana (Baja California)
- Instituto de Ciencias (Guadalajara, Jalisco)
- Instituto Cultural (Tampico, Tamaulipas)
- Instituto Lux (León, Guanajuato)
- Instituto Oriente (Puebla, Puebla)
- Ciudad de los Niños AC (Zapopan, Jalisco)
- Escuela Carlos Pereyra (Torreón, Coahuila), como anfitrión
Ser sede de este encuentro fue un honor para la Escuela Carlos Pereyra, que preparó cada espacio con entusiasmo y dedicación para recibir a las delegaciones visitantes. Desde la organización logística hasta el acompañamiento diario, la comunidad escolar se volcó en hacer de esta edición una experiencia cálida, ordenada y significativa para todos.
El evento concluyó con una emotiva ceremonia de clausura, en la que se reconoció el esfuerzo de cada equipo, se celebraron los logros deportivos y se fortalecieron los lazos entre colegios hermanos. Así, los Interjesuíticos del 2025 dejaron una huella imborrable en quienes participaron, reafirmando que el deporte, vivido desde los valores ignacianos, es también un camino para construir comunidad.









































