San Carlo Acutis: testimonio de esperanza
El pasado 30 de octubre, la comunidad Pereyra vivió una jornada marcada por la fe, la memoria y la esperanza. Celebrar el Día de Muertos, desde la espiritualidad que nos caracteriza, no es solo mirar hacia atrás, sino contemplar con los ojos del corazón que quienes amamos siguen viviendo en Dios e iluminando nuestro camino; celebrar es un signo de fe y de esperanza en la vida eterna.
La jornada inició con la misa comunitaria, presidida por el P. Ricardo Cámara Lugo, S.J., y concelebrada por el P. Antonio Oseguera Maldonado, S.J.. Durante la celebración, se elevó una intención especial por los niños, niñas y jóvenes que han fallecido a causa de enfermedades o de la violencia, confiando en la esperanza del encuentro con Dios e invitados a seguir el testimonio de San Carlo Acutis, quien vivió su fe con alegría, servicio y profunda unión con Cristo. Como él mismo decía: “Estar siempre unido a Jesús, ese es mi proyecto de vida.”

Un altar que une tradición, arte y espiritualidad
El altar fue diseñado por las maestras Tania Sánchezviesca e Imelda Herrera, del área de Artes de Secundaria, como un recorrido simbólico. Para llegar a él, los asistentes atravesaron un túnel que representaba la entrada al mundo espiritual. Después, una barca guiaba el paso por el río Chiconahuapan, acompañada por un xoloitzcuintle, evocando el viaje del alma en la cosmovisión prehispánica.
Sobre la ofrenda, el cempasúchil iluminaba el camino, mientras cientos de mariposas colgantes simbolizaban a las almas que regresan a visitar a sus seres queridos. Los arcos de flores marcaban el umbral entre el mundo visible y el invisible, creando un espacio en el que el tiempo parecía detenerse.
En el altar principal, las fotografías de San Carlo Acutis, del Papa Francisco y de nuestra querida Mtra. Mónica Méndez recordaban que la memoria se transforma en gratitud y misión; no nos encierra en la tristeza, sino que nos impulsa a la vida.

Memoria y esperanza
Otro espacio significativo fue el dedicado a niños, niñas y adolescentes que han fallecido a causa de la enfermedad o la violencia. Este espacio de silencio y reflexión fue diseñado por el equipo de Formación Ignaciana de la escuela e incluyó símbolos como un tapete de aserrín con el trazo de un bebeleche, acompañado de juguetes, dibujos, veladoras y flores de cempasúchil. En el mismo recorrido se colocó una escalera orientada visualmente hacia la cruz monumental de la capilla, integrando todos los elementos en una misma dirección: la centralidad en Cristo y la esperanza en el encuentro con Dios después de la muerte.
Este gesto invitó a contemplar sin prisa y a poner atención en las emociones y pensamientos, como propone la espiritualidad ignaciana, dejando que los signos hablaran por sí mismos y permitiendo que cada persona reconociera lo que Dios despertaba interiormente.

Creatividad al servicio de la esperanza
Fuera del área del altar, estudiantes de Bachillerato exhibieron carteles y cápsulas animadas bajo el título “San Carlo Acutis: testimonio de esperanza”, acompañados por los profesores Carlos Vázquez y Óscar Ruiz. Las animaciones integraron tecnología, arte y fe, mostrando que la memoria también puede expresarse con creatividad digital y recordando que la santidad puede ser contemporánea, cercana y posible. Carlo inspiró a los estudiantes a vivir la invitación ignaciana a poner sus dones al servicio de los demás.

Convivencia y comunidad
La celebración concluyó con una verbena escolar en la que los grupos CLIP, CAMP y el equipo de robótica realizaron venta de alimentos para apoyar sus proyectos. Fue un espacio de encuentro y convivencia en el que familias, estudiantes y docentes compartieron la alegría de celebrar juntos, experimentando que la vida comunitaria también es un modo de encontrar a Dios en todas las cosas.
Celebrar la tradición viva del Día de Muertos es recordar que la vida no termina con la muerte, sino que se transforma en plenitud.
Que la memoria no se queda en el pasado: se vuelve esperanza que camina.
Porque celebrar a nuestros fieles difuntos es afirmar, con San Carlo Acutis, que el amor es más fuerte que la muerte y que la esperanza no defrauda.















